CORTANDO
ROSAS (El jardín de las lágrimas)
Sólo
hay dos modos de bajar la rosa,
y que ella luzca hermosa sin rosal.
Uno,
es posar la mano cautelosa
sobre su frágil tallo y, cuidadosa,
con movimientos tenues quebrantar.
Volcarla
urgente en agua suficiente,
hialina, fresca, pura, refulgente;
y que, a la astuta vista de la gente,
no se perciba un pétalo temblar.
Más
luego de asistirla prestamente,
pasearla en el jarrón devotamente
hasta lograr el aire perfumar.
Sólo
hay dos modos de bajarla, sólo,
para que siga hermosa sin rosal:
uno, es el que termino de contarte.
El
otro es invitarte a despertar...
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