SIN VINO (Íntimas)

Sobre el hogar encendido
una minúscula vela,
por mantel, blanca una sábana
competirá con tu seda.

Tus ojos, los ojos míos,
y un roce bajo la mesa...
El vino... ya no hará falta
para turbar las conciencias.

Dos flores, en jarra de agua
- tan clara como tus trenzas -,
aromarán el ambiente
crepuscular de la pieza.

Yo dejaré que me sirvas
el plato que tú prefieras,
y chocaremos las copas
de nuestras bocas sedientas.

Iremos surcando el cielo
subidos a un par de estrellas,
para acabar recitando
el mejor de los poemas.

¡Y en cada verso, la sangre
caliente de cada letra,
nos arderá las entrañas
mientras el sol burbujea!

Mas luego... cuando la llama
se funda al pie de la vela,
tú cenarás mis caricias,
yo cenaré tu belleza.

Y a modo de contentarte
y complacer mi apetencia,
me alumbraré con tus ojos
a traspasar las fronteras.

Habrá postre para ambos,
lo sabes... La luna llena
soldará, con luz de estaño,
los cerrojos de la puerta.

Y ya en el suelo, aturdidos,
libres de vuelo y licencias,
nos marearemos sin vino
cuando te pruebe... y me bebas.

(Primer Premio Poesía erótica Sociedad Obrera Italiana, Ensenada 2003)




 

 

Sitio optimizado para resolución 1024x768 | Tu resolución actual es: