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ETERNA
ANDALUCÍA (Andalucía Poética)
Frente
al mar el navío se quebraba en pedazos,
y en colina andaluza mi legión se moría,
la enigmática guerra, con sus tétricos brazos,
de tristeza los ojos, de mi madre, envolvía.
Tras
el ¡ay! taciturno de mi ejército escaso,
de una bruma agobiante el adiós se vestía,
y un nostálgico viento retrasaba mis pasos
como no consintiendo que era el último día.
Y
partí... en la cubierta de aquel pálido trasto
retorné mis pupilas al filón de la orilla,
un pañuelo gastado suspiraba en lo alto,
y al pensar en su suerte sucumbí de rodillas.
Me
enteré allá a lo lejos por rumores mundanos
que después de esa tarde se nubló su alegría,
que lloró amargamente cuando, inmenso, mi barco
en el mar de los mares un ‘puntito’ se hacía.
Hoy,
pasados los años, sin temor al combate,
viene a mí desde el cielo de esta tierra Argentina,
la emoción del recuerdo, la pasión que me late
como un ave anidando en pinares o encinas.
Y
tu clima templado, y tu Sierra Morena,
tus afluentes, tus ríos, tu llanura sombría,
las cadenas alpinas de tus dos Cordilleras
y tu gente, mi sangre... y tu historia, la mía.
Y
aquel baile flamenco, y aquel toro en la arena,
y en tus cuerdas vibrando la vivaz melodía
que al tacón, el ‘tablao’, lo seduce y eleva
hacia un sueño impensado de virtual fantasía.
Y
mi padre cayendo tras la bala punzante
de la triste batalla, ciertamente perdida,
y el honor de mi pueblo con su lucha incesante
reviviendo ilusiones, venerando al vida.
Y mi madre volviendo por mi adiós. Y el ocaso
perpetrando sus rayos en la costa vacía,
cual puñales de acero, despreciando el abrazo
que su amor reclamaba y mi piel pretendía.
Mil
letrillas te nombran: de Granada, Rosales,
desde Fuente Vaqueros, Federico García,
Juan Ramón desde Huelva, Don Alberti de Cádiz,
y Aleixandre y Cernuda de la airosa Sevilla.
Detrás
del viejo valle, Guadalquivir mediante,
las horas son más largas, la Luna blanquecina,
sobre mi almohada huelo el néctar cautivante
que con el aire llega de prósperas vendimias.
El
albiverde tinte del paño de tu emblema
recala en mi memoria tu Sol en sillerías,
mi pulso acelerado por encontrarnos vuela
como si en tus mezquitas latiera todavía.
La
estela del aroma de añejos olivares
ha quedado a la suerte de errante lejanía,
tus pétreas alcazabas, tus sacras catedrales,
tus torres, tus castillos, tu voz ‘melancolía’.
Península
sureña, de místicos paisajes,
Jaén, Granada, Huelva, Sevilla y Almería,
tu Córdoba labriega, tu Málaga salvaje,
y tu festiva Cádiz, ¡mi eterna Andalucía...!
(Primer
Premio ‘Juan Ramón Jiménez ‘ Círculo Cultural
Andaluz, 2001)
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